viernes, 27 de enero de 2012
Yo no tenía nada...
... y no me importaban las mujeres semidesnudas, los topless, media hermosa Argentina vacacionando, la piel perfecta, los músculos. Ass, ass, ass. I'm sexy and I know it. No me quité la ropa ni los audífonos. Para qué quería el mar si tenía mi propio sonido. Quería gritar. Quería drogas. Quería más gotitas. Y andaba con mi frasco de rivotril como una teta materna. Por la noche cerraba los ojos y esperaba que nada estuviera pasando. Yo no tenía nada. Pero en ese vacío, en lo ridículo y sorpresivo y absurdo que es despertarse "lack of" me di cuenta de que sí tenía algo: el instinto de vida que me hubiera dado pena reconocer. Ya nada más me faltaba tener Dios... fe y pagar mis impuestos. Hacienda me iba a coger y yo seguía pensando en que carecía de todo: por lo menos no me iba a faltar cárcel. Ni dolor. Ni una funda de la almohada sobre la cabeza, como dice la canción. "Me, my pappy and his lemonade".
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