domingo, 28 de julio de 2013

Que me quieran querer...

Después de 45 llamadas, tres taxis, dos eventos inconclusos y una oración del taxista para mí de su Dios cristiano al que debo temer, me pongo borracha en el concierto al que fui a cubrir.

Me voy bailando todo Juarez. Uso los tubos, me subo a las bancas, me imagino que soy Björk en it' oh so quiet, pero en mexicana y con sobrepeso. "Tienes piernas deliciosas", me dice Jimena. "¿A qué horas cierran?", me preguntan. "Son 24 horas, como un oxxo".

Pero pienso y serían como un oxxo de ventanita con un señor malhumorado que atiende a quien quiere, y de malas. Con dolor y amor adentro, inservible.

La primera parada es el Allende Red.
------------------------
Me dice que vayamos a un hotel. Yo acepto. Le veo los rizos color paja como de hippie de Coyoacán. No me imagino siendo descuartizada por un güey de ojos tan bondadosos. Mis amigos se enojarán y no contestarán el teléfono. Me vale dos kilos de verga su cuadrito en milímetros de bondad y maldad.

El de coyoacán resulta ser de Kansas, como Dorothy y Superman. Habla seis idiomas y algo me suena raro: iraní e iraquí. US Army, por supuesto. La tristeza en los ojos me lo confirma.

"Estás triste", le digo con la asertividad de una rata.
"Estoy solo", me contesta.

Y no puede haber más sinceridad cuando le digo que yo también, a pesar de que en cierto sentido lo veo como un logro. "Mi soledad me está matando", canto como Selena Gomez.
_____________________

Me pregunta si alguien ya me había cogido así. Sí, contesto. Y la única persona en la que pienso es en Richard. Hay pocos Richards, pero muchos Dicks. Me había cogido mejor. Mil veces. Pero qué mas da cuando no puedes amar el vacío que te arrojan para que te entretengas.

Él dice que quiere que sea la madre de sus hijos. Niños de coyoacán muy inteligentes, le digo.

------------------------------
En la mañana, cuando pregunta cuándo nos vemos, le respondo que luego, después.

No estoy acostumbrada a que me quieran amar.




No hay comentarios: