lunes, 3 de marzo de 2014

Tormentas en vasos de agua

Estoy atormentada y no se me ha quitado la cara de muerte que traigo encima. Dramatizo, pero hoy hablamos de que este adiós con Edgar era para siempre. Para siempre. Para siempre. Una palabra no permitida a los hombres y que, sin embargo, ha quedado grabada en mí.
Salto, salto, salto... De alegría. Porque de ese hombre lo único que amaba era un reflejo inexistente.
Estoy diez veces más atormentada. Pero ya saldremos de esta, Scooby.

No hay comentarios: