sábado, 26 de enero de 2013

Eufuria

Yo nunca he tenido miedo de él, ni de la euforia ni de la tristeza ni de la hipnosis que me provocan sus ojos. No hablo de él, con nadie, por lo incomprensible de la situación. Mujer de 28 años, junkie legal, ama como niña de 12 años y desea como anciana que anhela y necesita con urgencia la humedad de sus cavidades.

La sangre escurriendo entre mis piernas, como la primera vez que experimentas la menstruación y te asusta y te complace, pero te va puliendo para parecerte a una mujer. Él me da una toalla y yo chorreo, ya adulta, en esa mezcla de deseo, dolor y placer. 

A mí que la ciencia me pruebe que estoy equivocada. ¿Equivocada en qué?

En cualquier cosa. Yo no dudo.

No hay comentarios: