sábado, 26 de enero de 2013

Fuck, fuck, fuck

La memoria...

Me invitaron a salir. Yo tenía años que no quería divertirme con sus mamadas de lugares ruidosos, llenos de cuerpos, de gente. Años. Odiaba la sensación de ese alcohol, su efecto, la suciedad que me hace sentir la mente.
Cuando vi el aserrín casi en mi cara, cuando estaba sobre el piso por el connato de balacera, mi amiga sosteniendo el universo con su vaso de tequila, pensé en que sí me iba a morir y el proceso no iba a estar chido.

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