A veces no hace falta leer entre líneas, a veces la evidencia es terrible, clara y se gestiona a sí misma. Hoy que entrevistaba para mi texto sobre El padrino, me imaginé que todas experiencias me están transformando. Alguien que lloraba adentro, en medio de mi pecho y que no era ese pájaro azul, era reemplazado por el sonido de las teclas.
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