Me tocó el 1 billion rasing. Y entre la indiferencia, la hueva y el Sol carcomiéndome la piel, vi a las madres de las desaparecidas. Cientos de mujeres bailando porque sus hijas aparezcan. Y lo único que pude hacer fue reflejar los nombres de esas niñas y oír las historias de este mundo que da vergüenza.
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