lunes, 11 de febrero de 2013

Me invitan a salir, lo último que quiero hoy es desarrollar mis habilidades de convivencia. Estuve oyendo la música en el Zócalo, haciendo la nota que saldrá en portada y vomitando bilis en un sanirent: para mí el día ha terminado.
Antes de cruzar la calle para entrar a mi redacción, el sujeto me grita: "Ya no voy a volver a confiar en ti".
¿Confiar en mí? Si apenas empiezo a saber cómo confiar en mí, menudo desmadre la idea de que alguien deposite alguna expectativa en esta moral maltrecha.

Digo adiós sin emociones. Paso la bolsa por el aparato de rayos X, la recojo, tomo el elevador y aprieto el tercer piso.

No hay comentarios: