No puedo dormir. Los sábados mi cabeza se ha vuelto una bomba de nitrógeno inestable, la que solo necesita de un empujón para estallar.
Me duelen los senos. Quiero menstruar con desesperación. Es quitarse la idea de maternidad de encima.
Aquel amigo me pidió una foto desnuda. Peleamos. No quiero darle nada que yo no quiera a nadie. Es como si algo se hubiera arreglado dentro de mí para darme cuenta de que ahora es mi manera... o la carretera.
Ni tengo una manera, me la estoy construyendo. No estoy anestesiada, no estoy decepcionada, no soy víctima. No soy amatoria, no soy promiscua, no soy mujer, no soy procreadora. Pero sí soy.
Pienso en lo que he experimentado. No siento ni lástima, ni dolor ni placer, quizá un dejo de desprecio, porque la crueldad per se es un repelente. Ese es mi voto; no amar, pero no aplastar la nariz en la mierda fresca.
Yo amé. Cabrón, de un modo ingenuo y ridículo.
Yo amo. A una historia que no sé cómo terminará.
Yo amaré. Porque vacié todo lo que traía, pero eso se regenera. Tendré más.
Y podré llenar litros, comprar regalos para alguien que no veré en meses y escribirle las mejores líneas, la diferencia es que se lo daré a alguien que tenga ganas.
Ya me había dicho un hombre: "Da eso a alguien a quien sí le importe. Valdrá la pena".
Certeza sabe a domingo.
Y a Jef, le voy a regalar una planta para que la cuide, en sintonía con el freelance que me cayó del cielo, y entienda que ella no le va a hacer daño. Hará el papel que yo no pude.
domingo, 29 de septiembre de 2013
lunes, 29 de julio de 2013
Jugar a la casita
Me dice que en diez meses viviremos juntos. Ya puso fecha, casa y lugar para que la muñequita quiera jugar a la casita. Se me rompe algo, se astilla por dentro y pienso en que en diez meses yo voy a estar en un ataud, cambiando pañales o con una sonda por sobredosis de mis drogas buenas. Esos no son mis diez meses de horas nalga: son mis diez meses de vivir, no de jugar a vivir.
Me quedé cerca porque me necesitó, así como cualquier otra persona se hubiera quedado. Se quedó porque lo necesité y en esas noches de llanto, de estar paralizada en una esquina sin poder moverme, él llegó para levantarme, ponerme la pastilla bajo la lengua y esperar.
Fue él quien estuvo ahí, mentalmente, mientras yo sostenía la bolsa con los ovarios reventados de mi madre.
Diez meses, río. No lo juzgo, pero su ingenuidad es casi insultante, así como lo es mi alma predadora y navajeada.
Me quedé cerca porque me necesitó, así como cualquier otra persona se hubiera quedado. Se quedó porque lo necesité y en esas noches de llanto, de estar paralizada en una esquina sin poder moverme, él llegó para levantarme, ponerme la pastilla bajo la lengua y esperar.
Fue él quien estuvo ahí, mentalmente, mientras yo sostenía la bolsa con los ovarios reventados de mi madre.
Diez meses, río. No lo juzgo, pero su ingenuidad es casi insultante, así como lo es mi alma predadora y navajeada.
domingo, 28 de julio de 2013
Que me quieran querer...
Después de 45 llamadas, tres taxis, dos eventos inconclusos y una oración del taxista para mí de su Dios cristiano al que debo temer, me pongo borracha en el concierto al que fui a cubrir.
Me voy bailando todo Juarez. Uso los tubos, me subo a las bancas, me imagino que soy Björk en it' oh so quiet, pero en mexicana y con sobrepeso. "Tienes piernas deliciosas", me dice Jimena. "¿A qué horas cierran?", me preguntan. "Son 24 horas, como un oxxo".
Pero pienso y serían como un oxxo de ventanita con un señor malhumorado que atiende a quien quiere, y de malas. Con dolor y amor adentro, inservible.
La primera parada es el Allende Red.
------------------------
Me dice que vayamos a un hotel. Yo acepto. Le veo los rizos color paja como de hippie de Coyoacán. No me imagino siendo descuartizada por un güey de ojos tan bondadosos. Mis amigos se enojarán y no contestarán el teléfono. Me vale dos kilos de verga su cuadrito en milímetros de bondad y maldad.
El de coyoacán resulta ser de Kansas, como Dorothy y Superman. Habla seis idiomas y algo me suena raro: iraní e iraquí. US Army, por supuesto. La tristeza en los ojos me lo confirma.
"Estás triste", le digo con la asertividad de una rata.
"Estoy solo", me contesta.
Y no puede haber más sinceridad cuando le digo que yo también, a pesar de que en cierto sentido lo veo como un logro. "Mi soledad me está matando", canto como Selena Gomez.
_____________________
Me pregunta si alguien ya me había cogido así. Sí, contesto. Y la única persona en la que pienso es en Richard. Hay pocos Richards, pero muchos Dicks. Me había cogido mejor. Mil veces. Pero qué mas da cuando no puedes amar el vacío que te arrojan para que te entretengas.
Él dice que quiere que sea la madre de sus hijos. Niños de coyoacán muy inteligentes, le digo.
------------------------------
En la mañana, cuando pregunta cuándo nos vemos, le respondo que luego, después.
No estoy acostumbrada a que me quieran amar.
Me voy bailando todo Juarez. Uso los tubos, me subo a las bancas, me imagino que soy Björk en it' oh so quiet, pero en mexicana y con sobrepeso. "Tienes piernas deliciosas", me dice Jimena. "¿A qué horas cierran?", me preguntan. "Son 24 horas, como un oxxo".
Pero pienso y serían como un oxxo de ventanita con un señor malhumorado que atiende a quien quiere, y de malas. Con dolor y amor adentro, inservible.
La primera parada es el Allende Red.
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Me dice que vayamos a un hotel. Yo acepto. Le veo los rizos color paja como de hippie de Coyoacán. No me imagino siendo descuartizada por un güey de ojos tan bondadosos. Mis amigos se enojarán y no contestarán el teléfono. Me vale dos kilos de verga su cuadrito en milímetros de bondad y maldad.
El de coyoacán resulta ser de Kansas, como Dorothy y Superman. Habla seis idiomas y algo me suena raro: iraní e iraquí. US Army, por supuesto. La tristeza en los ojos me lo confirma.
"Estás triste", le digo con la asertividad de una rata.
"Estoy solo", me contesta.
Y no puede haber más sinceridad cuando le digo que yo también, a pesar de que en cierto sentido lo veo como un logro. "Mi soledad me está matando", canto como Selena Gomez.
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Me pregunta si alguien ya me había cogido así. Sí, contesto. Y la única persona en la que pienso es en Richard. Hay pocos Richards, pero muchos Dicks. Me había cogido mejor. Mil veces. Pero qué mas da cuando no puedes amar el vacío que te arrojan para que te entretengas.
Él dice que quiere que sea la madre de sus hijos. Niños de coyoacán muy inteligentes, le digo.
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En la mañana, cuando pregunta cuándo nos vemos, le respondo que luego, después.
No estoy acostumbrada a que me quieran amar.
domingo, 9 de junio de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Rostizada, con medio cuerpo ardiendo, con el desierto en los ojos más que impregnado pensé en varias cosas: que el motivo de mi tristeza bordada desde los zapatos se debe a una lista enorme de malas elecciones.
Pero que el mundo es grande, generoso y que un día despertaré sin esa sensación de fracaso, de no ser lo suficientemente interesante, cool, "amable" para las personas que he amado, y que se diluyen en la poción dramática del olvido sobre la que nadie ha podido intervenir. He amado, amo, qué más da ya ahora.
Entonces solo queda soltar, esperar que la construcción de la muralla interna prospere y comprarse un boleto al pinche y ridículo futuro en el que estoy vieja acariciando mis recuerdos sin arrepentimiento.
Ya veo por qué hay personas que viajan con el fuck off y el escupitajo en los labios: porque para ellos tampoco hubo nada de lo que hubieran querido en su historia, porque todo estaba mal.
En mi ingenuidad, aún voy a apostar. Sí y solo sí tengo un as tramposo y seductor bajo la manga.
Pero que el mundo es grande, generoso y que un día despertaré sin esa sensación de fracaso, de no ser lo suficientemente interesante, cool, "amable" para las personas que he amado, y que se diluyen en la poción dramática del olvido sobre la que nadie ha podido intervenir. He amado, amo, qué más da ya ahora.
Entonces solo queda soltar, esperar que la construcción de la muralla interna prospere y comprarse un boleto al pinche y ridículo futuro en el que estoy vieja acariciando mis recuerdos sin arrepentimiento.
Ya veo por qué hay personas que viajan con el fuck off y el escupitajo en los labios: porque para ellos tampoco hubo nada de lo que hubieran querido en su historia, porque todo estaba mal.
En mi ingenuidad, aún voy a apostar. Sí y solo sí tengo un as tramposo y seductor bajo la manga.
lunes, 8 de abril de 2013
La espera
Das un paso, yo doy cinco. Retrocedes, me largo doce metros. Pero en ese tira y afloja alcanzo a sentir tu aliento y lo tibio de tu piel; creo que eres tú por quien haría cualquier cosa, incluso abandonar mi casa y construirme una entre tus brazos.
Incluso si por ahora no tienes ganas de abrazarme.
Incluso si por ahora no tienes ganas de abrazarme.
jueves, 28 de febrero de 2013
Venti green te frapuccino con leche de soya
Estábamos en mi casa, ella sangraba y teníamos que mantenernos en el mood de que no se tomara el ibuprofeno de 800. Vimos películas, nos probamos mis mamelucos. Era el absurdo porque esa cosa sangrienta que se le escurría entre las piernas si se dejaba crecer se convertiría en algo con pies y uñas, como decían en la película de Juno, y usaría mamelucos.
"¿Vamos por un café, güey?" fueron las palabras con las que me mostró que todo ya estaba bien. Y nos sentamos a tomarnos fotos en la mesa de siempre y reímos y volvimos a ser destelleantes, porque por esta vez todo era posible de nuevo. Contrario a lo que se pensaría era abrir una puerta hacia la vida.
"¿Vamos por un café, güey?" fueron las palabras con las que me mostró que todo ya estaba bien. Y nos sentamos a tomarnos fotos en la mesa de siempre y reímos y volvimos a ser destelleantes, porque por esta vez todo era posible de nuevo. Contrario a lo que se pensaría era abrir una puerta hacia la vida.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Los cadáveres que dejas en el camino I
Siempre que salíamos a la UTA, aparecía una chica con la que él había tenido sexo. Se lo decía y solo reíamos por mi capacidad de leerlo y de leerlas en el momento incómodo. No había gran ciencia.
La primera vez que lo conocí me rompió las medias, tras compartirme de su pinche Jack atesorado. No recuerdo mucho de las dos veces que cogimos, nada de qué acordarse salvo que el condón estuviera ahí. Me dijo muchas veces que jamás bebiera así si no estaba con él, que iba a valer madre. Como profecía autocumplida, valí madres.
Durante meses me dormí en su cama que olía a humedad y a cigarro, donde compartíamos los terrores nocturnos. Algunas veces él lloraba; otras yo, y es que puta poca madre tenía la vida, nos decíamos.
En esos días, a veces fui insoportablemente feliz.
La primera vez que lo conocí me rompió las medias, tras compartirme de su pinche Jack atesorado. No recuerdo mucho de las dos veces que cogimos, nada de qué acordarse salvo que el condón estuviera ahí. Me dijo muchas veces que jamás bebiera así si no estaba con él, que iba a valer madre. Como profecía autocumplida, valí madres.
Durante meses me dormí en su cama que olía a humedad y a cigarro, donde compartíamos los terrores nocturnos. Algunas veces él lloraba; otras yo, y es que puta poca madre tenía la vida, nos decíamos.
En esos días, a veces fui insoportablemente feliz.
lunes, 25 de febrero de 2013
Arte
Se pone a trabajar enfrente de mí. Pega un chingo de madres en una pared a la que le partió la madre con clavos. Raya una bandera con un lente roto. No entiendo qué es, trato de encontrarle el sentido y las ideas se aglutinan sin propósito. Me enojo un poco.
Luego me doy cuenta de mi molestia: no voy a ser incomprendida porque no tengo ganas de hacer de mis historias grandes proezas.
Luego me doy cuenta de mi molestia: no voy a ser incomprendida porque no tengo ganas de hacer de mis historias grandes proezas.
domingo, 24 de febrero de 2013
El oficio
Ves a los eruditos del "periodismo" hablando de cosas de eruditos, planeando cosas con otros eruditos e ignorando la mirada de los que no están dentro del círculo, en ciclos de personas que ni siquieran tienen que tener la misma cara o el cuerpo, sino que son calcas. Como cuando recortas un muñeco que abraza el mundo y ves la misma figura maltrecha unida de unas manos ficticias.
Uno termina por acostumbrarse a acercarse lo suficiente para meter la grabadora, aprender a preguntar cosas que por sentido común deben preguntarse y correr hacia atrás cuando la bomba de la erudicción salta.
De cualquier forma, lo pienso muchas veces y escucho en mis grabaciones las veces que hablo en voz alta y maldigo y digo "chinga tu madre tres veces", pero en una conclusión general: me la pinchen putos pelan todos.
Uno termina por acostumbrarse a acercarse lo suficiente para meter la grabadora, aprender a preguntar cosas que por sentido común deben preguntarse y correr hacia atrás cuando la bomba de la erudicción salta.
De cualquier forma, lo pienso muchas veces y escucho en mis grabaciones las veces que hablo en voz alta y maldigo y digo "chinga tu madre tres veces", pero en una conclusión general: me la pinchen putos pelan todos.
lunes, 18 de febrero de 2013
Me tocó el 1 billion rasing. Y entre la indiferencia, la hueva y el Sol carcomiéndome la piel, vi a las madres de las desaparecidas. Cientos de mujeres bailando porque sus hijas aparezcan. Y lo único que pude hacer fue reflejar los nombres de esas niñas y oír las historias de este mundo que da vergüenza.
Siempre me preguntaba ¿por qué no sube a la lancha la mujer de los Caballitos de Tarquinia? ¿por qué se queda con su estabilidad asquerosa? Y ahora creo que si cruzaba ese pantano, no habría retorno, y se encontraría pensando en ese hombre que conoció en la playa más de lo que podría pensar en su futuro y en sí misma.
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Aquella vez estaba con E., enojados y yo hasta la madre de él, así que contesté la llamada del hombre que metafóricamente conocí en la playa: "Dile que te duele el estómago, que te vas a tu casa. Nos vemos en una hora y nos comemos unos ácidos". Y dije que no. No me imaginaba que dos o tres años después me iba a subir a la barca... y sin retorno ni destino ni perro ladrando en la orilla de la playa a la vista.
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Aquella vez estaba con E., enojados y yo hasta la madre de él, así que contesté la llamada del hombre que metafóricamente conocí en la playa: "Dile que te duele el estómago, que te vas a tu casa. Nos vemos en una hora y nos comemos unos ácidos". Y dije que no. No me imaginaba que dos o tres años después me iba a subir a la barca... y sin retorno ni destino ni perro ladrando en la orilla de la playa a la vista.
jueves, 14 de febrero de 2013
Bajo las escaleras arrastrándome. Delante de mí, va la superestrella del diario. Ése, el líder de opinión que ayudó a partirle la madre al país. Mira de reojo y luego voltea a verme con terror. Le veo el miedo. Su miedo me satisface, porque por lo menos ese cabrón no puede vivir tranquilo. Me analiza y baja las últimas escaleras.
Sale y yo paso mis cosas por los rayos equis y espero mi turno de taxi. Sigo sonriendo.
Sale y yo paso mis cosas por los rayos equis y espero mi turno de taxi. Sigo sonriendo.
lunes, 11 de febrero de 2013
Me invitan a salir, lo último que quiero hoy es desarrollar mis habilidades de convivencia. Estuve oyendo la música en el Zócalo, haciendo la nota que saldrá en portada y vomitando bilis en un sanirent: para mí el día ha terminado.
Antes de cruzar la calle para entrar a mi redacción, el sujeto me grita: "Ya no voy a volver a confiar en ti".
¿Confiar en mí? Si apenas empiezo a saber cómo confiar en mí, menudo desmadre la idea de que alguien deposite alguna expectativa en esta moral maltrecha.
Digo adiós sin emociones. Paso la bolsa por el aparato de rayos X, la recojo, tomo el elevador y aprieto el tercer piso.
Antes de cruzar la calle para entrar a mi redacción, el sujeto me grita: "Ya no voy a volver a confiar en ti".
¿Confiar en mí? Si apenas empiezo a saber cómo confiar en mí, menudo desmadre la idea de que alguien deposite alguna expectativa en esta moral maltrecha.
Digo adiós sin emociones. Paso la bolsa por el aparato de rayos X, la recojo, tomo el elevador y aprieto el tercer piso.
domingo, 10 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
El corazón es un músculo
Se vuelve cierto, pero espero que en un tiempo ya no me acuerde qué se siente. Porque a veces la piel tiene la capacidad de olvidar y al cerebro se le duerme con dosis. Keep walking con botella en la mano.
A veces no hace falta leer entre líneas, a veces la evidencia es terrible, clara y se gestiona a sí misma. Hoy que entrevistaba para mi texto sobre El padrino, me imaginé que todas experiencias me están transformando. Alguien que lloraba adentro, en medio de mi pecho y que no era ese pájaro azul, era reemplazado por el sonido de las teclas.
domingo, 3 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Serás personaje...
...en las historias que se van a perder, porque no las voy a contar en ese pacto de inexistencia que cruzó los límites y nos perdió justo en un magnético e inexacto triángulo de las Bermudas.
Placenta
Uno aprende que los labios son dulces, la bilis es alcalina y el sabor del sexo es indescriptible. Uno sabe que de nada sirve un IQ de la estatura de un dios, si no se es capaz de arrancarse algo y entregarlo. Uno descubre que no todas las pieles son suaves, ni los ojos son hermosamente rojos, ni cualquier aliento es tan poderoso como para revivir almas tristes y parcialmente muertas.
Pero esas solo son palabras y termina uno trabajando en sábado y quizá respirando placenta de una desconocida,
Pero esas solo son palabras y termina uno trabajando en sábado y quizá respirando placenta de una desconocida,
jueves, 31 de enero de 2013
Calzones
"Quiero mi país", me quejo frente a una rebanada de pastel de queso. "Quiero mi almohada, mi cama, mis cosas", es lo que realmente quiero. Y pienso en esa pegajosa sensación de soledad que ha terminado por volverse parte de mí, que ya no asusta porque la única certeza que tengo hasta ahora es que me tengo que agarrar de mi propia sombra.
Mañana tengo entrevista con los protagonistas de una serie. Desde mi ventana veo las embarcaciones y desde el piso séptimo pienso en que he estado en estas situaciones algunas veces, la mayoría de ella, me aburren.
Mi emoción más grande del día fue comprarme calzones, de colores, con letreros en las nalgas.
Mañana tengo entrevista con los protagonistas de una serie. Desde mi ventana veo las embarcaciones y desde el piso séptimo pienso en que he estado en estas situaciones algunas veces, la mayoría de ella, me aburren.
Mi emoción más grande del día fue comprarme calzones, de colores, con letreros en las nalgas.
El futuro // Julio Cortázar
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
miércoles, 30 de enero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
Adiós, Coco.
Coco me olfateó la cara. Si yo soy un perrote negro labrador con alma de gato, Coco está habitada por un perrillo curioso.
Siento unas pezuñas en el estómago, despierto y observo que a dos centímetros de mi cara están sus ojos. Dos minutos después me doy cuenta de que mi desaparecida alergia ha regresado. Entristecida, estornudo, lloriqueo y toso. Coco me olfateó la cara a milímetros, y mi única forma de corresponder fue largándome en la noche a mi cama que me recuerda bien, porque es así como por temporadas vivimos: sabiendo que casa es el lugar donde está la almohada.
Siento unas pezuñas en el estómago, despierto y observo que a dos centímetros de mi cara están sus ojos. Dos minutos después me doy cuenta de que mi desaparecida alergia ha regresado. Entristecida, estornudo, lloriqueo y toso. Coco me olfateó la cara a milímetros, y mi única forma de corresponder fue largándome en la noche a mi cama que me recuerda bien, porque es así como por temporadas vivimos: sabiendo que casa es el lugar donde está la almohada.
lunes, 28 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Fuck, fuck, fuck
La memoria...
Me invitaron a salir. Yo tenía años que no quería divertirme con sus mamadas de lugares ruidosos, llenos de cuerpos, de gente. Años. Odiaba la sensación de ese alcohol, su efecto, la suciedad que me hace sentir la mente.
Cuando vi el aserrín casi en mi cara, cuando estaba sobre el piso por el connato de balacera, mi amiga sosteniendo el universo con su vaso de tequila, pensé en que sí me iba a morir y el proceso no iba a estar chido.
Me invitaron a salir. Yo tenía años que no quería divertirme con sus mamadas de lugares ruidosos, llenos de cuerpos, de gente. Años. Odiaba la sensación de ese alcohol, su efecto, la suciedad que me hace sentir la mente.
Cuando vi el aserrín casi en mi cara, cuando estaba sobre el piso por el connato de balacera, mi amiga sosteniendo el universo con su vaso de tequila, pensé en que sí me iba a morir y el proceso no iba a estar chido.
Eufuria
Yo nunca he tenido miedo de él, ni de la euforia ni de la tristeza ni de la hipnosis que me provocan sus ojos. No hablo de él, con nadie, por lo incomprensible de la situación. Mujer de 28 años, junkie legal, ama como niña de 12 años y desea como anciana que anhela y necesita con urgencia la humedad de sus cavidades.
La sangre escurriendo entre mis piernas, como la primera vez que experimentas la menstruación y te asusta y te complace, pero te va puliendo para parecerte a una mujer. Él me da una toalla y yo chorreo, ya adulta, en esa mezcla de deseo, dolor y placer.
A mí que la ciencia me pruebe que estoy equivocada. ¿Equivocada en qué?
En cualquier cosa. Yo no dudo.
La sangre escurriendo entre mis piernas, como la primera vez que experimentas la menstruación y te asusta y te complace, pero te va puliendo para parecerte a una mujer. Él me da una toalla y yo chorreo, ya adulta, en esa mezcla de deseo, dolor y placer.
A mí que la ciencia me pruebe que estoy equivocada. ¿Equivocada en qué?
En cualquier cosa. Yo no dudo.
Asquerosamente saludable
Podré valer verga de muchos modos, pero estoy asquerosamente sana. Lo comprueban mis dos mil varos de revisión y estudios. VIH free, ETS free, anemia y padecimientos de hígado free, pussy inmaculada. Estoy increíblemente sana. Reboto de salud.
Bailo desnuda rodeando los árboles del bosque prohibido como una bruja, como una chingada hada desterrada, como un búfalo que busca su casa y la encuentra completa y con sus crías vivas.
Estoy enloqueciendo de sanidad física. No obstante, mi mente es ese desierto que no quieres visitar de noche.
Bailo desnuda rodeando los árboles del bosque prohibido como una bruja, como una chingada hada desterrada, como un búfalo que busca su casa y la encuentra completa y con sus crías vivas.
Estoy enloqueciendo de sanidad física. No obstante, mi mente es ese desierto que no quieres visitar de noche.
viernes, 25 de enero de 2013
Estoy enamorada, muerdo infinitos.
y en ese asunto solo lo controlamos y decidimos yo y mi imperio.
You...
and whose army?
You...
and whose army?
miércoles, 23 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
La clonación es pecado
Extraño de la forma más culera, menos sublime, más ostentosa. Y lidio con ello a través del olvido sublingüal, del trabajo, de muchas cobijas. A veces cruza, más veces de las que soporto, y hago como que no veo, no siento, no recuerdo.
Quiero ser impertinente, atrevida, exigente: "¡Ámame, deséame, detenme, puta madre!".
Luego me sitúo: me baño y me largo a trabajar 12 horas o más.
Quiero ser impertinente, atrevida, exigente: "¡Ámame, deséame, detenme, puta madre!".
Luego me sitúo: me baño y me largo a trabajar 12 horas o más.
sábado, 19 de enero de 2013
Cinco mariachis bailando
Le lanzan un sombrero al cantante: los mariachis bailan mejor que yo incluso cuando iba tantas horas a aprender coreografías, me ataba una cinta en la mano para distinguir izquierda de derecha y me encantaba sentir el dolor de mis piernas estiradas, en un compás innecesariamente abierto.
"Nada me han enseñado los años, otra vez a brindar con extraños", se oye. En mi universo, él sigue siendo absoluto. Nobody was really sure if he was from the House of Lords.
"Nada me han enseñado los años, otra vez a brindar con extraños", se oye. En mi universo, él sigue siendo absoluto. Nobody was really sure if he was from the House of Lords.
jueves, 17 de enero de 2013
Hoy me decía el productor que su actriz, esa chica sosa y rubia sentada a mi lado derecho, tenía una línea en la obra muy importante en la que hablaba de que había decidido no tener la responsabilidad de ser amada ni de amar. Amé la frase mal dicha y los montones de arena del set, los libros rojos, el refrigerador y la máquina de escribir. Luego llegó la nada de nuevo, el respiro no sustancioso, el metro y las no-làgrimas.
martes, 15 de enero de 2013
Admitir
Me especifica que ahora soy su número frecuente. Siento chingón, luego feo, después nada. Amo mi increíble capacidad de que casi todo me valga mierda.
Mi analista es como un helado de fresa
Me cuestiona la analista. Si bien soy mujer, tengo 28 años y vivo con mi familia, tomo drogas recetadas como si fueran jelly beans, no tengo estómago y hago cualquier cosa por evitar comer y dejé de odiar mi existencia hace un tiempo aunque me sigo tirando al vacío sin dudarlo, me pregunta cómo veo al objeto de mi afecto. "Perfecto", le contesto.
Y veo su cara transformada, casi diciendo pobre, pobre mujer y sus mandatos de género, su locura y sus historias introyectadas de los no-hermanos Grimm que hablan de sangre, matar brujas con estacas y violar ancianas en casas de jengibre psicotrópico. Pobre ingenua, cuasidamisela en apuros, enconsetada, en tacones de 15 centímetros, sin clítoris.
La perfección no existe, se fue con Audrey Hepburn, quisiera escuchar. Pero me contempla hasta que digo que la perfección ni es tema, que eso es de Disney... y menos Disney en alianza estratégica con Pixar. Mi analista es como un helado de fresa, en mi caso es un gusto adquirido.
Y veo su cara transformada, casi diciendo pobre, pobre mujer y sus mandatos de género, su locura y sus historias introyectadas de los no-hermanos Grimm que hablan de sangre, matar brujas con estacas y violar ancianas en casas de jengibre psicotrópico. Pobre ingenua, cuasidamisela en apuros, enconsetada, en tacones de 15 centímetros, sin clítoris.
La perfección no existe, se fue con Audrey Hepburn, quisiera escuchar. Pero me contempla hasta que digo que la perfección ni es tema, que eso es de Disney... y menos Disney en alianza estratégica con Pixar. Mi analista es como un helado de fresa, en mi caso es un gusto adquirido.
lunes, 14 de enero de 2013
Lust and love
Comprendí que ese deseo que uno no comparte por el otro se vuelve una masa pegajosa sobre la que se adhieren moscas y mierda. Caminar con las manos y escupir veneno verde.
Soy una neurótica
Es como si me hubieran hecho polvo. Yo no quiero mirar así, de lado, a partir de este momento. Yo quiero girar y sentir; como Anais Nin, yo quiero el éxtasis.
La máquina de coser
Hacen un desmadre y puedo escuchar cómo mueven los muebles: se escucha el pedal de la máquina de coser desde siempre, pero hoy es insoportable. Se murió la anciana del piso de arriba y siento que ni siquiera se ha enfriado lo suficiente y ya están deshilando, desbaratando, desmantelando, desapareciendo sus pertenencias que seguramente huelen a orina y vejez.
viernes, 4 de enero de 2013
Enuncio
No pasar por la lengua lo que se siente, porque se vuelve una maraña. Pero afilo mis dientes y mi sonrisa, para descubrir que de ninguna manera voy a dejar de formular las cosas que quiero y mediarlas a través de las palabras.
Fast learner
El único acto de amor del que no fui consciente fue en cambiar las sábanas a mi partida. Lo hice porque quizá porque yo no soportaría tener su delicioso olor impregnado y sentir que ese hueco en la cama está vacío. Adicta.
Pero sé que no soy aquella que estrujará en sus brazos y le pedirá que se quede. Puedo con eso, con la idea de que todos somos prescindibles, incluso el cabrón con el que compartiste cinco años de tu vida y que un día será un fantasma, a lo James Joyce.
Aprendo rápidamente. Así que cuando la piel se me erizó porque despedirse apesta y está culero y sabes que, de una u otra forma no es suficiente para él, es tiempo de despertar de los sueños de quieromisquince, agarrarse las pelotas y autorreconocerse. Y ser suficiente para vivir, patear traseros y no llorar, con el puño de tierra en la mano.
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